El Informe IPM “La naturaleza del Pacto Verde Europeo”, elaborado por Javier García Breva, y ya disponible en la web, expone una valoración de la actualización de las directivas de renovables, eficiencia energética, edificios y mercado eléctrico del paquete legislativo “Fit for 55” para su adaptación al cumplimiento del objetivo de reducción de emisiones del 55% en 2030 y la descarbonización de la economía en 2050.
Se trata del primer análisis crítico de las nuevas directivas europeas, realizado desde La Oficina de JGB, que comprende un conjunto de informes y artículos previos. Parte de la nueva taxonomía europea sobre inversiones sostenibles y de la comparación de las anteriores directivas del “paquete de invierno” con las del paquete “Fit for 55”.
“Si las primeras ponían en el centro de la transición energética los derechos del consumidor activo y su participación en los mercados energéticos, las nuevas directivas anteponen el mercado y la desregulación a la neutralidad en carbono”
Este cambio de prioridades frena la acción climática al establecer la neutralidad tecnológica como primer criterio de sostenibilidad.
La mezcla de las medidas más eficaces para reducir las emisiones con conceptos contradictorios, como los de “actividades facilitadoras”, “actividades de transición”, “energías sin efectos sobre el clima”, la “excepción del gas natural” en la calefacción o la “energía no fósil” atendiendo a “circunstancias nacionales específicas”, sirven para introducir el gas fósil y la nuclear como energías sostenibles para la transición energética porque no se confía en la viabilidad de las renovables y la eficiencia energética.
“Para Javier García Breva la taxonomía de inversiones sostenibles ha llenado de ambigüedad el concepto de descarbonización. La prioridad ahora no es la transición energética ni la protección de los consumidores sino los intereses nacionales específicos de cada Estado miembro. Sin esta consideración es imposible entender el articulado de las directivas. No hay política energética común”
El Informe IPM analiza las consecuencias de esta nueva forma de retardismo climático en lo que afecta a la competitividad de Europa frente a EEUU y China, ante una futura crisis de precios altos de la electricidad o frente a los crecientes riesgos climáticos al confundir los intereses nacionales con los valores europeos y la neutralidad tecnológica con la descarbonización.
Sin embargo, Javier García Breva prevé que hay que confiar más en el progreso de la tecnología que en lo que digan las directivas europeas.
“El avance de las renovables, de la eficiencia energética y de los recursos distribuidos acabará con el diseño actual del mercado. Porque son tecnologías más maduras, baratas, asequibles y accesibles a los consumidores y, por ello, garantizan la seguridad energética y la competitividad de Europa”
Sólo es cuestión de tiempo.