Artículo original para la Revista Energías Renovables
El informe WEO 2025 de la Agencia Internacional de la Energía anunció la nueva era de la electrificación. Según dicho informe, reducir a cero las emisiones en 2050 y eliminar el uso de combustibles fósiles es posible con medidas sencillas como la eficiencia energética de los edificios y el vehículo eléctrico. La electricidad descarbonizará la economía; pero el reto de electrificar la demanda se aborda con distintos enfoques.
Las directivas europeas de eficiencia energética de edificios de 2018 y 2024 desarrollan la electrificación del parque inmobiliario a partir del concepto del “Edificio de consumo de Energía casi nulo”, que combina la más alta eficiencia energética con energía renovable generada “in situ”, en el mismo edificio o su entorno, baterías detrás del contador, recarga bidireccional de vehículos eléctricos en edificios y aparcamientos, indicador de preparación para aplicaciones inteligentes e indicador de calentamiento global en el ciclo de vida.
El resultado es el “edificio de cero emisiones”, incompatible con el uso de combustibles fósiles. Los edificios y viviendas son una parte del sistema eléctrico por su capacidad de flexibilidad energética a través del autoconsumo, capacidad de agregación de la demanda a través de la recarga de vehículos eléctricos y capacidad para proteger a los consumidores de los combustibles fósiles utilizando la energía solar.
La “Estrategia a largo plazo para la rehabilitación energética del sector de la edificación en España” (ERESEE 2020) estableció otro modelo de electrificación. Olvidando los elementos de eficiencia energética de las directivas europeas, previó para 2050 unos objetivos de electricidad para el parque residencial y terciario del 81,6% y 91,5% respectivamente, y un 18,4% y un 8,5% de renovables.
“La electrificación de los edificios con uso casi testimonial de renovables se justifica por la presunción de que en 2050 toda la electricidad de la red eléctrica será de origen renovable. Solo bastará enchufar a la red centralizada todos los consumos para descarbonizar y electrificar edificios y hogares, lo que permitirá alargar el uso de combustibles fósiles. Planteamiento que mantiene el Plan de Renovación de Edificios (PNRE 2026)”
La electrificación a través de la generación renovable distribuida con almacenamiento en cada centro de consumo (autoconsumo) es la electrificación eficiente porque facilita el acceso de los consumidores a una energía barata, limpia y segura y estabiliza la red eléctrica por la proximidad entre la generación y el consumo, que solo las renovables hacen posible.
“Por el contrario, la electrificación desde la red centralizada es ineficiente porque congestiona las redes, sus mayores costes e inversiones encarecen la factura eléctrica, impide la coherencia entre la oferta de generación y la evolución de la demanda, ya que tiende al derroche por falta de flexibilidad, y no facilita a los consumidores el ahorro de energía”
Son dos modelos opuestos de electrificación, el que avanza con la generación distribuida, la gestión de la demanda y el control del consumidor y el del sistema eléctrico tradicional, centralizado y vertical, basado en consumidores pasivos y centrales de generación a gran escala con altos precios de la electricidad.
Representan dos enfoques distintos de la transición energética, el que prioriza la eficiencia energética y la actuación desde la demanda y el que antepone la oferta de generación, renovable y no renovable. Hay relación directa entre la descarbonización y la autosuficiencia energética.

