La transición energética depende de la descarbonización de los edificios

Ursula von der Leyen ha sido reelegida presidenta de la Comisión Europea con la promesa de un plan europeo de viviendas asequibles y energéticamente eficientes. La edificación sostenible se ha convertido en una prioridad europea cuando acaba de entrar en vigor la Directiva (UE) 2024/1275, de eficiencia energética de los edificios, que pretende la descarbonización del parque inmobiliario en 2050 para proteger a los consumidores de los combustibles fósiles y reducir la pobreza energética.

El Informe IPM “Del edificio de consumo casi nulo al edificio de cero emisiones”, elaborado por Javier García Breva, analiza la nueva directiva de edificios. Parte de la constatación del incumplimiento de las directivas anteriores que no han conseguido aumentar la tasa anual de rehabilitación de edificios en Europa, que en los últimos veinte años apenas ha alcanzado el 1% del parque edificatorio cuando el objetivo fijado fue del 3%.

Para Javier García Breva, la discrecionalidad es la principal característica de esta directiva

“Deja a cada gobierno libertad sobre los criterios para aplicarla en los nuevos edificios y los que se rehabiliten. La Comisión Europea es consciente de que las competencias las ejercen las autoridades regionales y locales, en el caso de España de forma exclusiva. La inoperancia de las estrategias de rehabilitación a largo plazo y su sustitución por planes nacionales de renovación no resolverá la barrera competencial, ya que nada se establece sobre las estrategias locales de rehabilitación, más potentes y eficaces, para renovar el 43% de las viviendas”

El Informe IPM analiza el “edificio de cero emisiones” como el edificio que no utiliza combustibles fósiles y articula la hoja de ruta de la descarbonización de la edificación. La nueva edificación y la que se renueve hasta 2030 serán edificios de consumo casi nulo y a partir de 2030 edificios de cero emisiones.

“Sin embargo, nace lastrado por la taxonomía de inversiones, que considera sostenible la rehabilitación que consiga un ahorro de energía del 30% como mínimo, y por la indefinición sobre lo que ha de considerarse caldera de combustibles fósiles, lo que puede extender el uso del gas en la calefacción hasta 2050”

El “edificio de cero emisiones” perfecciona el “edificio de consumo de energía casi nulo” al vincularlo a la flexibilidad desde la demanda, la energía solar a la protección de los consumidores de los combustibles fósiles, la recarga bidireccional de vehículos eléctricos donde las personas viven o trabajan y las aplicaciones inteligentes en los edificios a la participación de los consumidores en los mercados energéticos.

La directiva no aborda la financiación de la rehabilitación ni las propuestas de las recomendaciones de 2019 y 2021 para movilizar la inversión privada, perdiendo su oportunidad para haber concretado una estrategia de financiación que incluyera el ahorro de energía como oportunidad de generar ingresos a propietarios y usuarios de los edificios.

Javier García Breva considera que:

“El futuro de la transición energética depende de la voluntad de priorizar la eficiencia energética de los edificios en la economía, de que los mercados energéticos se abran a la competencia de los consumidores a través de la agregación de los recursos distribuidos y de que las autoridades regionales y locales no se desentiendan de la eficiencia energética, como han hecho con la certificación de edificios, ya que es el mejor indicador del valor que se le da a la descarbonización de la construcción”

 

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