Contra un modelo especulativo de renovables

renovables Unión Europea

Cuando en marzo de 2004 el gobierno de José María Aznar aprobó el RD 436/2004, que estableció el sistema de primas a las renovables, incluyó también el fraude de ley del huerto solar. Pocos años después, el catálogo de productos de los bancos lo incluían como una inversión más rentable que un fondo de pensiones. Las renovables se convirtieron en un producto financiero. La burbuja estaba servida.

Catorce años después aparecen señales que, a partir del RDL 15/2018, indican que vuelve el atractivo inversor al sector renovable. Alguna multinacional habla de rentabilidades entre el 15% y el 20% para las instalaciones de autoconsumo solar y entre el 10% y el 15% para las grandes instalaciones fotovoltaicas.

Al aterrizaje de fondos de inversión extranjeros para comprar renovables españolas hay que añadir la pugna de eléctricas y petroleras por comprar instalaciones fotovoltaicas, las previsiones de un potencial viable de 6 GW de autoconsumo en España o los 43,6 GW de permisos otorgados por REE a nuevas instalaciones renovables, más de la mitad para fotovoltaica. ¿Por qué se insiste tanto en la rentabilidad del autoconsumo? ¿Vuelve el mismo apetito especulador?

“España debe presentar su proyecto de “Plan nacional integrado de energía y clima” para 2030 y a final de 2019 el proyecto para 2040. Nadie duda que deberá multiplicarse la nueva potencia renovable; pero lo que urge aclarar es qué modelo se propone de integración masiva de renovables para descarbonizar la economía”

La Directiva (UE) 2018/2001, de renovables, publicada el pasado 21 de diciembre, avanza en la senda que estableció la anterior directiva de 2009 que se define como un “despliegue eficiente de las renovables”.

“Se apuesta por las renovables para reducir y desplazar la demanda energética a través de su integración en el urbanismo y el transporte, es decir, en la edificación con autoconsumo, comunidades locales de renovables, y en la movilidad eléctrica, con almacenamiento y generación descentralizada”

El artículo 2 de la nueva directiva condiciona el derecho al autoconsumo a que no sea la actividad principal, comercial o profesional, del consumidor final y determina que la finalidad de la comunidad de energías renovables será proporcionar beneficios ambientales, económicos y sociales a sus socios, en lugar de ganancias financieras.

El artículo 4 establece procedimientos no discriminatorios en las licitaciones para los pequeños actores, incluidos municipios, y las pequeñas instalaciones frente a los grandes inversores en renovables.

La alternativa se plantea entre dar prioridad a las grandes instalaciones renovables para conectar a la red o a la generación descentralizada en cada centro de consumo para ahorrar energía e inversiones; entre subastas, como las de 2016 y 2017, que refuerzan el modelo especulativo de la oferta centralizada más cara, que no garantiza la descarbonización, o abrir el mercado a millones de autogeneradores y a la gestión inteligente de la demanda que, al aumentar la eficiencia energética, garantiza mayores objetivos de reducción de emisiones y energía más barata.

El Reglamento (UE) 2018/1999, sobre gobernanza de la Unión de la Energía y de la Acción por el Clima, publicado el 21 de diciembre, se articula sobre el principio de “primero, la eficiencia energética”, debido a su efecto de arrastre sobre los objetivos de renovables y emisiones.

“Esta es la ventaja del modelo descentralizado para la descarbonización, ya que el autoconsumo tiene más sentido como ahorro de energía que como generación, porque es un instrumento para flexibilizar la demanda”

El artículo 4 del Reglamento sobre la gobernanza establece que los planes integrados de energía y clima deberán incluir objetivos nacionales de reducción de las importaciones energéticas de terceros países y objetivos de flexibilidad del sistema energético que permitan la participación directa de los consumidores a través de la generación distribuida y la gestión de la demanda con contadores inteligentes y almacenamiento en el mismo centro de consumo. La prioridad es hacer al consumidor el dueño de la energía flexible.

“El modelo de integración de renovables que propone la nueva directiva está más cerca de la economía productiva que de la economía especulativa, más cerca de un modelo energético descentralizado o inclusivo que del modelo energético centralizado, solo interesado en cómo elevar sus ingresos y la facturación al consumidor”

El proyecto de plan nacional integrado de energía y clima deberá decidir si para la próxima década se sitúa al consumidor en el centro del sistema energético o a los fondos de inversión.


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